DESCUBRIENDO A CLARICE

Clarice-Lispector_EDIIMA20131126_0150_4No nos alcanza el tiempo para vivir la vida, para disfrutarla. Todavía no sabemos sacar quince minutos, como mínimo, para leer o para otros gozos. Pero ¿por qué sucede esto? Si en realidad Vivir es la única cosa que tenemos que hacer por el tiempo que estamos en este mundo. Yo mismo he tenido que “robarme” unos minutos de sueño para redactar algo que parece tan obvio: es tan difícil sentarse a leer cuando se llega a casa tan cansado. Seguir leyendo “DESCUBRIENDO A CLARICE”

Familia Tradicional 1.

Mi abuela materna murió cuando mamá tenía 3 años, su papá, es decir mi abuelo, la dejó con sus padres, es decir los abuelos de ella, y desde entonces fue criada por ellos. A los 17, mi madre escapó de casa porque porque no soportaba más las golpizas y los encierros  de meses a los que la sometían los viejos. Mientras crecía, incluso luego de haber escapado, mi madre ayudó a sus tías a criar a sus hijas, es decir a sus primas: cambió sus pañales, les cantó canciones, peinó sus cabellos. Mi madre fue como una madre para ellas y ahora después de años es como una igual: han bebido juntas, han sido cómplices, enemigas, hablado de la crianza de nosotros, sus hijos.

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Pero los hombres nos conformamos con poco

Sammy Davis Jr., New York City
Sammy Davis Jr., New York City

Es tan poco lo que podemos dar y tanto lo que pedimos. Eso que llaman belleza es dos cosas en dos momentos distintos: una es la primera mascara, la primera impresión, la que permitimos que sea la que cuente. La segunda es quizás la más sencilla, casi la verdadera, que solo pocos logran ver, que sale a flote con el sudor que se seca en la piel cansada luego de un sol inclemente.

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Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
—esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o.un vicio absurdo. Tus ojos
serán una palabra hueca,
un grito ahogado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando a solas te inclinas
hacia el espejo. Oh querida esperanza,
ese día también sabremos
que eres la vida y la nada.

Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como mirar en el espejo
asomarse un rostro muerto,
como escuchar un labio cerrado.
Nos hundiremos en el remolino, mudos.

Cesare Pavese.